Nos centramos en las «manías» o inapetencia del niño/a (manifestación de escaso o nulo apetito, que se repite de forma continua en el momento de la comida).

Se abordan aquí las dificultades relacionadas con un proceso de aprendizaje inadecuado de los hábitos relativos a la comida, en niños con un DESARROLLO NORMAL, cuando se han descartado problemas médicos y/o disfunción psicosocial.  Si un niño no come suficiente y pierde o no gana peso, conviene descartar posibles causas médicas, consultando a su pediatra. 

Entre los 2 y 6 años, es la etapa evolutiva en la que pueden manifestarse las dificultades de alimentación a las que hacemos referencia; pretendemos orientar de cara a la prevención y para facilitar actuaciones de los padres, que permitan avanzar en la mejora de los hábitos que tienen que adquirir sus hijos. 

Tradicionalmente, el niño pasaba de la lactancia materna o biberón a los alimentos triturados, para progresivamente pasar a los alimentos sólidos, a medida que el niño iba desarrollando sus funciones locomotoras. 

Actualmente, han surgido nuevas corrientes como el «baby-led-weaning» en las que el niño experimenta por si mismo con la comida, presentada desde el inicio en forma de sólidos grandes que el puede coger y llevar a la boca. En estos momentos, no existe consenso sobre CUÁL ES LA MEJOR FORMA DE TRANSICIÓN; lo que sí es necesario, es que la familia se sienta cómoda con el tipo de alimentación que decide aplicar, ya sea la forma tradicional o aquella relacionada con el sistema «baby-led-weaning».